¿Es la educación un negocio o un derecho? ¿Es esa la verdadera pregunta?, ¿viene al caso? ¿Qué hemos aprendido desde mayo del 68 hasta el jarrazo de 2008? ? y ¿qué tiene todo esto que ver con Pink Floyd?
Al compás de las consignas “fin al lucro” y “la educación es un derecho, no un negocio”, hemos presenciado en los últimos años en Chile una serie de protestas, movilizaciones y hasta un acto vandálico en contra de una Ministra. Desde “el Pingüinazo” hasta “el Jarrazo”, el descontento tanto con la LOCE como con la LGE se sigue manifestando con una virulencia in crescendo que debiera llamarnos a todos la atención: algo está pasando.



En su estupendo artículo, Flores y Gray nos explican que una educación técnica única ya no basta para tener éxito en economías que permanentemente sufren revoluciones de las nuevas tecnologías de la información. Sin embargo, otorgar entrenamientos para cambiar a nuevas carreras es una respuesta vacua al ritmo, la escala y la profundidad del cambio al que nos enfrentamos. Por el contrario, lo que se necesita es un nuevo enfoque emprendedor para prepararse para la vida laboral y una transformación profunda de la educación.
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